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PINTURA HISTÓRICA Nº 1

RÓMULO 



 J. A. D. INGRES



   Este cuadro espectacular es una exaltación de la Victoria de Rómulo sobre Acrón, rey de una de las tribus sabinas a la que pertenecían algunas jóvenes raptadas por los romanos. El autor es el pintor francés del siglo XIX Dominique Ingres que lo pintó en honor de Napoleón. Trata el tema con un estilo realista y clasicista de exaltación del héroe como figura central, vestido con la toga púrpura de los reyes, lo cual le permite destacar más al personaje. El cuadro está divido en dos partes simétricas por una línea que comienza en el árbol del ángulo superior izquierdo y termina en el pie del soldado que aparece en el ángulo inferior derecho. Este efecto le permite al pintor reflejar los dos contendientes: los partidarios de Rómulo, como se ve en la especie de bandera que lleva su nombre y en el escudo redondo con la loba amantando a los gemelos; sin embargo, en el otro lado, aparecen los vencidos recogiendo el cadáver desnudo de su rey con gesto triste. Detrás, a lo lejos, podemos ver  una ciudad amurallada en llamas, más propia de épocas posteriores, que simboliza el momento en que los ceninetes son trasladados a Roma. La figuras están inspiradas en el arte clásico, como si se tratara de un alto relieve.

   A continuación transcribimos el texto de Plutarco, donde seguramente se ha inspirado D. Ingres:

... "No viniendo Rómulo en entregar las doncellas, aunque también convidaba a la alianza a los Sabinos, todos los demás tomaban tiempo para deliberar y prepararse; pero Acrón, rey de los Ceninetes, hombre alentado y diestro en las cosas de la guerra, concibió desde luego sospechas con los primeros arrojos de Rómulo y, juzgando después por el hecho del rapto de las mujeres, sobre dar que temer a todos, no era para sufrido y dejarse sin castigo, declaró al punto la guerra, y con grandes fuerzas marchó contra Rómulo y este contra él. Luego que se alcanzaron a ver, se provocaron mutuamente a singular combate, permaneciendo tranquilos sobre las armas los ejércitos. Hizo voto Rómulo de que si vencía y derribaba a su contrario llevaría en ofrenda sus armas; vencióle, en efecto y derribole, desbaratando después en batalla su ejército. Tomó también la ciudad y ninguna otra condición dura impuso a los vencidos sino que derribasen sus casas y le siguiesen a Roma, donde serían ciudadanos con entera igualdad de derechos. Nada hubo, pues, que más contribuyese al aumento de Roma, la cual siempre adoptó e incorporó a su seno a los pueblos sojuzgados. Rómulo, para hacer su voto más grato a Júpiter y más majestuoso a los ojos de sus ciudadanos, tendió la vista por el sitio de los reales y echó al suelo la encina más robusta (árbol sagrado), diole la forma de trofeo y fue poniendo pendientes de él, con orden, cada una de las armas de Acrón; ciñose la púrpura (indumentaria de los reyes) y coronóse de laurel la cabeza poblada de cabello; tomó luego en la diestra el trofeo y apoyándolo en el hombro, lo llevó enhiesto dando el tono de un epinicio (canto de victoria) triunfal al ejército que en orden le seguía, y en esta forma fue recibido de los ciudadanos con admiración y regocijo. Esta pompa fue el principio y tipo de los siguientes triunfos y al trofeo se dio el nombre de voto a Júpiter Feretrio, porque los Romanos al lastimar a los contrarios le llaman "ferire" y Rómulo había pedido a Júpiter que lastimase y derribase a su contrario y "opimos" dice Varrón llamarse los despojos."

                              
(Plutarco, Vidas Paralelas, Rómulo. Traducción de A. Ranz Romanillos, Ed. Obras Maestras)

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